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Función contextual

Este tipo de interacción es la más sencilla en términos psicológicos dado que el individuo sólo responde a lo que ocurre. Por ejemplo, ve la cortina que hay en su ventana, oye cuando alguien dice su nombre, huele el perfume que usa otra persona que pasa cerca, observa un sembradío sin saber de qué es, entre muchas otras actividades cotidianas.

Como puede considerarse, el individuo responde ante el objeto de estímulo (OE) pero dicha interacción no modifica en modo alguno al OE. Si no ocurre nada extraordinario, una persona siempre podrá ver su equipo de música en el mismo lugar, del mismo color, tamaño y forma. Dicho OE tiene propiedades temporales y espaciales relativamente invariantes. El equipo es visto de acuerdo a dichas propiedades y la respuesta de verlo, no lo modifica. Puede ser que la persona lo vea con forma y tamaño diferente al estar sentado, al verlo de lado o, si es una persona muy observadora, mientras se acerca al equipo para prenderlo, posiblemente lo vea cada vez más grande.

Este cambio del tamaño es un aspecto que pocas personas lo aprecian como tal. Una forma interesante de comprobar este cambio de tamaño, según se aproxima el individuo a un objeto, se puede realizar de la manera siguiente. Supóngase que Siricio está viendo su equipo de música que está frente a él a unos cuatro metros. En este punto, toma una fotografía del aparato, ubicándolo en el centro de la pantalla de la cámara.

Después da un paso hacia el equipo y saca otra foto del equipo. Esta acción la repite después de cada paso hasta que llegue a estar a unos 30 cm del equipo, punto en el que toma la última fotografía. En el momento en que revise la serie de fotografías tomadas, apreciará cómo cambia el tamaño, pareciendo ser más grande cada vez hasta el momento en que sólo aparezca una parte del equipo. Este cambio de tamaño parece imperceptible a la vista pero la respuesta sensorial siempre está ligada a las propiedades del equipo.

Estos cambios sensoriales forman parte de la cotidianeidad y el individuo se ajusta a dichos cambios respondiendo perceptualmente de manera relativamente invariante.  Esto es, Siriaco saluda a su amigo que está a unos 10 m aunque el tamaño con que lo percibe sea sensiblemente más pequeño que cuando están frente a frente. La respuesta sensorial de ver al amigo es variante de acuerdo a la distancia entre él y su amigo pero la respuesta perceptual-psicológica es relativamente invariante. Este aspecto se conoce como constancia perceptual ante la variación sensorial.

En este sentido, se argumenta que las propiedades relativamente invariantes del OE delimitan las propiedades espaciotemporales de la respuesta pero en todo caso, ésta es inefectiva para alterar la ocurrencia de los OE o de sus propiedades.

¿Pero acaso ésta no es la forma natural de responder ante el equipo de música o cualquier otro objeto? Como se analizó en el ejemplo de Siriaco, la respuesta de percibir algo, incluye dos respuestas diferentes y una de ellas se forma mediante un procedimiento que posiblemente no sea explícito. Las únicas respuestas que pueden llamarse naturales son aquellas que siempre son relativamente iguales y que el individuo realiza sin necesidad de experiencia alguna.

Por ejemplo, la presencia de alimento en la lengua produce la respuesta natural de salivar. Ante cualquier objeto al que la persona esté expuesto, ésta responderá naturalmente mediante la visión. Cualquier objeto que esté al alcance, podrá ser tocado, siendo ésta una respuesta natural. Tales respuestas de salivar, ver y tocar, son factibles dados los sistemas reactivos (de respuesta) que posee el individuo y siempre ocurrirán de manera invariante, a excepción de que ocurra alguna alteración o daño de tipo biológico. La persona saliva, ve y toca pero no identifica qué es, simplemente lo detecta como un objeto de estímulo. Esta primer respuesta es de tipo sensorial y no forma parte del comportamiento psicológico pues se trata de un comportamiento biológico.

La formación de una interacción contextual, que implica la inclusión de una segunda respuesta que acompaña a la respuesta sensorial, ocurre de la siguiente manera. Imagine que Randolfo es un infante que está viendo algo. Llamemos Ex al objeto y Rx a la respuesta visual (sensorial). En el momento en que lo está viendo, su madre le dice "sonaja", lo cual es un estímulo que podemos nominar como Ey y la respuesta a éste es Ry. Así, el objeto es condición para que el infante lo vea (Ex → Rx) y la palabra dicha, es condición para que el infante la oiga (Ey → Ry). La interacción entre el infante, el objeto y lo que dice la madre, se configura temporalmente como se ilustra en la Figura 1 en la que la línea "quebrada" indica que no hay relación entre ambos estímulos y respuestas.

Figura 1

Es usual que tal acción se repita muchas veces en el hogar hasta que el infante interactúe de la siguiente manera:

Figura 2

En esta Figura 2, las líneas discontinuas indican que cuando esté presente el objeto Ex, ocurrirá la Rxy. Además, esta respuesta integrada, ahora, no sólo se da ante la visión del objeto sino también puede ocurrir cuando la mamá dice al infante ¿Dónde está la sonaja? El infante responde auditivamente a la palabra sonaja y busca con la vista el objeto dado que su respuesta visual ante la sonaja (Ex) ahora tiene un nuevo componente auditivo (Ey). Como puede considerarse, la respuesta Rxy ocurre ante la presencia de Ex o bien de Ey.

En términos teóricos se argumenta que el Ex (sonaja) contextualiza a Ey (palabra que se dice) ya que inicialmente la madre dice "sonaja" sólo cuando el objeto está a la vista del infante. Es inusual que la madre que quiere enseñarle a hablar a su hijo, diga "perro" cuando no hay ninguno a la vista. En general y de manera intuitiva, los adultos aprovechan las situaciones que dan contexto a nuevas respuestas.

Puntualizando,  la respuesta de ver (Rx) sólo ocurre cuando el objeto (Ex) está presente, en otras palabras, es condicional a la presencia del objeto. De igual forma, la respuesta de oír (Ry) sólo ocurre cuando la madre dice la palabra, lo cual constituye un estímulo acústico (Ey) para el infante. La interacción reiterada auspicia la formación de la nueva respuesta Rxy.

Es pertinente aclarar que la relación entre Ex – Rx, así como la de Ey – Ry es directa, esto es, ante la estimulación fótica se responde visualmente y ante la estimulación acústica se responde auditivamente. Pero, como se ve en nuestro ejemplo, si ocurre el estímulo fótico (Ex) éste no entra en contacto directo con la respuesta auditiva (Ry) pues la palabra no es dicha. Por lo cual, en este caso, la Rxy no está en relación directa con Ey (estímulo auditivo).  La relación se hace posible gracias a la mediación de contingencias, esto es, dada la relación que se forma entre el objeto visual (Ex) y la respuesta resultante (Rxy). Por tanto, lo que se denomina como función contextual, significa la integración de dos segmentos estimulativos (Ex –y- Ey) en una unidad, representada por las propiedades x de Rxy y de Rx. Ribes y López (1985) lo expresan de la siguiente forma:

"…la función contextual describe una forma de organización psicológica en la cual una forma particular de respuesta Ryx es condicional a dos estímulos, en forma directa con uno de ellos (Ey) y de manera indirecta al otro (Ex)"

(p. 114).

La interacción del infante entonces, se puede describir como la respuesta (Rxy) que es condicional a dos estímulos (Ex - Ey). Una gran parte de las interacciones tempranas del infante son de este tipo y a partir de estas sencillas relaciones, pueden formarse interacciones psicológicas más complejas.

Las características de la respuesta en una interacción contextual, son condicionales a la respuesta directa que ocurre, dadas las propiedades físico-químicas del OE. En otras palabras, en nuestro ejemplo la respuesta visual depende totalmente del tamaño, color, forma, etc. que tiene la sonaja. Y la respuesta auditiva depende de los sonidos propios de la palabra dicha "sonaja". La respuesta resultante, Rxy, está ligada a las propiedades de ambos estímulos. De esta manera, cuando el infante ve la misma sonaja o una similar, en tanto que posee propiedades físico-químicas semejantes, interactuará con ella a partir de una respuesta integrada Rxy y, de igual forma, si otra persona le dice al niño esa palabra, sin que esté presente una sonaja, será posible que la respuesta integrada del niño sea Rxy.

Pero tales interacciones, aunque son muy usuales en la edad temprana, éstas siguen formándose aunque posiblemente en menor frecuencia durante toda la vida de un individuo. Por ejemplo, recuérdese la situación más reciente en la que se ha visto a un niño cuyo nombre se desconoce. Es obvio que se puede distinguir que se trata de un niño con características propias (Ex –Rx) y se interactúa con él a partir de dichas propiedades. Si en algún momento posterior, se escucha (Ry) que alguien dice (Ey) el nombre de ese niño, en ese momento, a la interacción se agrega otro elemento (Ey - Ry). A partir de entonces, ante el niño, podrá ocurrir la respuesta integrada Rxy, no sólo Rx, como en el primer momento.

Gracias al surgimiento de esta relación espacio-temporal, establecida mediante la relación contingente de Ex (el niño, en nuestro ejemplo) respecto a Ey (el nombre que se le dice), puede entenderse mejor como parte de un conjunto de interdependencias.

En este tipo de interacciones, el individuo es mediado (puesto en relación) por las relaciones entre los objetos de su medio y por tanto, dicha interacción no afecta en modo alguno a los objetos. En el ejemplo de la sonaja, ni ésta ni la voz de quien habla  se ven afectados por la interacción del infante ante los dos OE. El individuo sólo responde, es reactivo, a dichos OE sin que su respuesta afecte o modifique dichos objetos.

Sobre los diagramas

Un aspecto importante en este escrito es que en los diagramas se presenta siempre el objeto de estímulo (E) y la respuesta (R) respectiva. En la obra de Ribes y López (1985), en ocasiones se omite en el diagrama la R, dado que los autores de manera explícita consideran que con ello se busca la simplicidad expositiva (ver p. 167) y a veces se omiten otros elementos dado que "En el caso de la esquematización de las formas de mediación representativas de cada nivel de función estímulo-respuesta, prescindiremos de todos los elementos de respuesta y de estímulo que no sean esenciales para captar visualmente la relación implicada." Ribes y López (1985, p, 67). Pero la lectura para el lector no avezado puede no ser sencilla. Así, por ejemplo, los diagramas de la página 122 muestran lo siguiente:



Pudiendo ilustrarse mediante los tres diagramas siguientes:


a)

            Gracias a la relación temporal repetida entre ambos segmentos, ocasionalmente, se tendría:

b)

            O incluso, puede ocurrir que la Ryz se presente antes de que ocurra el Ez. De esta forma:


c)

El segundo diagrama de esa página 122, se presenta de la siguiente forma:

            Pudiendo representarse mediante los dos siguientes diagramas:
a)

            Y eventualmente obtener la siguiente forma:
b)

            El tercer y último diagrama de esta misma página, está más abreviado. Originalmente se muestra de la forma en que aparece en la Figura 3, aunque hay que indicar que la línea externa que une a Ey y a Ez, no debe aparecer, pues la flecha que las une internamente, es bidireccional, señalando con esto la interacción entre ambos estímulos y esto puede hacerse con los demás elementos.  

Figura 3

En el diagrama alterno, de la Figura 4, se ilustra la posibilidad de que a una respuesta integrada (Rxy), se agregue una nueva relación con un tercer estímulo Ez. De esta forma, ante la presentación de uno de los estímulos (Ex, Ey, Ez), puede ocurrir la nueva respuesta integrada Rxyz. En cada caso, indicado en la figura con el numeral 1, 2 ó 3.



Figura 4

En su obra, Ribes y López presentan tres subcasos de este tipo de interacción mismos que se describen a continuación.

Subcaso: Interrupción

El primer caso es el de interrupción y que se ilustra fácilmente con la conducta supersticiosa. En este caso, la diferencia estriba en que un OEz,  que no es condicional de otro OEx, se presenta de manera independiente, pudiendo dar lugar a que el individuo forme una relación entre estos dos OE. Siguiendo nuestro ejemplo, si la sucesión EOz (timbre de la puerta) – EOx (la sonaja) ocurriera algunas veces, es posible que en nuestro ejemplo, cuando el niño oiga el timbre de la puerta (EOz), busque visualmente la sonaja o bien cuando vea la sonaja, haya expectación por la aparición del timbre (EOz).

Es importante resaltar que en los diagramas presentados por Ribes y López (1985), la nominación de los OE intervinientes casi siempre se presentan  con las mismas notaciones: x, y, lo cual es correcto dado que dichas notaciones son genéricas, esto es, cualquier objeto puede ser x o y, pero puede inducir alguna confusión al lector principiante. En esta obra, se dan notaciones diferentes con el propósito de hacerlas claras, cuando se refiera un mismo ejemplo. En el subcaso particular que se está describiendo, en la obra de Ribes y López (1985), el diagrama de esta situación de estímulo aparece como para denotar que no hay una relación de contingencia entre y (z, en nuestro ejemplo que es el timbre) y x (sonaja) siendo que éste sí es contingente para la Rx (ver la sonaja). El símbolo indica que aunque se trate de una situación de estímulo, ésta no es condicional para el evento que se analiza. En nuestro ejemplo, el hecho de que suene el timbre es condicional para que ocurra la audición (Rz), pero no es condicional para ver la sonaja, esto es, no constituye una condición necesaria ni suficiente.

Como se sabe, cuando una persona hace algo, pueden ocurrir muchas cosas antes o durante la actividad. Mientras una persona lee esto, es posible que alguien más esté hablando, que pase un carro haciendo mucho ruido, que alguien prenda un cigarro, que esté sonando una canción o un comercial en la radio, que se esté en cierta postura y que la persona tenga alguna prenda de vestir de color rojo. ¿Todos, uno o una combinación de estos elementos puede relacionarse en una interacción contextual del subtipo de interrupción? La respuesta es sí y de hecho, en conjunto todos esos OE constituyen una situación para el acto de leer pues se supone que sólo la interacción con el texto le permitirá a la persona entender lo que lee. Sólo el libro constituye la situación E.

Algunos de los aspectos que limitan en gran medida que el individuo forme relaciones de tipo supersticioso son las siguientes:

  1. Consistencia en la sucesión de eventos. Usualmente cuando cae un objeto de cristal sobre una superficie dura, se produce un ruido al romperse. Es poco probable que ocurra lo contrario y mediante esta consistencia en la sucesión de eventos, se limitan las relaciones supersticiosas.
  2. Consistencia de experiencias. En general, cuando una persona levanta su brazo ante el camión que se aproxima, el conductor reduce la velocidad hasta lograr que el camión se pare. Si en alguna ocasión, al levantar el brazo, la persona es llamada por su nombre, podría generarse un interacción supersticiosa dado que la secuencia levantar el brazo y que el camión se detenga, es interrumpida por el nombre que se escucha pero que no es condicional a la acción de levantar el brazo. La persona que levantó el brazo, puede provocar la misma situación en situaciones futuras y comprobar experiencialmente que rara vez, cuando levante el brazo, será llamada por su nombre.
  3. Consistencia racional. En el momento en que una persona prende la radio, escucha su canción favorita. Racionalmente, esa persona no considerará que el haber prendido la radio haya ocasionado que tocaran su canción favorita. O, en otro caso, en el momento en que una persona sale de su oficina, suena el teléfono particular. Suponer que la persona que le habla, "está esperando" a que esté fuera de su oficina para hablarle, tiene inconsistencia lógica ya que usualmente no es posible que la persona que habla del exterior, esté viendo y esperando a que el otro abandone la oficina para hablarle.
  4. Privilegiar los actos condicionales vs. los no condicionales. En ocasiones, cuando se conduce un automóvil, el carro que va adelante puede ir a una velocidad muy lenta, hecho que se aprecia porque rápidamente se le da alcance al auto que transita lentamente. Si el conductor que da alcance, privilegia los actos condicionales, raramente generará relaciones supersticiosas. En cambio, si el conductor valora más las circunstancias no condicionales, en poco tiempo creerá que "siempre que escoge un carril, surge un conductor lento delante de él". Si es frecuente esta tendencia de sobrevalorar los hechos no condicionales sobre los condicionales, pueden surgir muchas interacciones supersticiosas, incluso en personas que tienen una preparación intelectual sólida en algún ámbito.

Subcaso: Asociación

El segundo subcaso es el de asociación y que ya está descrito en el caso del infante que ve una sonaja y un adulto dice la palabra "sonaja". En este punto, creemos necesario responder a algunas dudas que son frecuentes.
Cuando el infante ve la sonaja, el adulto presente puede o no decir la palabra sonaja. Nótese que esto implica la existencia de la respuesta visual siempre que la sonaja (Ex – Rx) está a la vista y la presentación de un segundo estímulo (Ey palabra) o bien su ausencia (ausencia de la palabra). Además, es probable que el infante vea la sonaja decenas de veces, estando ausente el adulto. Como se puede considerar, sólo en algunas ocasiones, ante la sonaja, se presenta la palabra dicha por el adulto. Incluso, mientras el infante ve la sonaja, pueden ocurrir muchos eventos. ¿Cómo se logra formar la relación sonaja-sonido?

Retomando el argumento anterior de la consistencia en la sucesión de eventos, podemos encontrar respuesta a esta pregunta. Imaginemos al infante que en su habitación ve muchas veces la sonaja. Si bien los eventos que pueden ocurrir en esos momentos son numerosos, el evento correspondiente a que el adulto diga la palabra "sonaja", mientras el infante la ve, podemos considerar que será más frecuente que muchos de los demás posibles eventos. Además, la voz del adulto puede estar vinculada a muchas situaciones simultáneas o posteriores que benefician al infante. Imaginemos que mientras el infante ve la sonaja, la radio suena, alguien toca el timbre, suena el teléfono, una persona tose, alguien se aproxima al infante o le duele el estómago, entre muchas posibles situaciones. Cualquiera de éstos o cualesquiera otros eventos, difícilmente tendrá la consistencia en la sucesión de eventos ver sonaja – oír palabra (Ex – Ey).

Además, ante los otros eventos, aun cuando se presentan de manera simultánea al hecho de ver la sonaja, lo que ocurra después puede no producir otra reacción del infante. En cambio, cuando el adulto dice "sonaja", es posible que los eventos que sigan para el infante, consistan en que el adulto mueva la sonaja para que suene, le sea acercada e incluso pueda tocarla y seguir escuchando la voz del adulto quien posiblemente haga contacto físico con el infante. Nada de esto sucederá después de que el infante vea la sonaja y ocurran cualquiera de los otros eventos. La frecuencia en la secuencia de eventos facilita que una de esas secuencias, sea más factible de formarse como evento condicional, no así las otras secuencias que pueden ser numerosas.

Aun cuando en esta interacción se presentan dos estímulos que se relacionan a una respuesta, la diferencia con el subcaso de interrupción, es que en la asociación existe una relación de condicionalidad, esto es, ante la sonaja el adulto dice "sonaja". Si lo que está viendo el infante es una manzana, el adulto dirá "manzana". Cualquier otra palabra que diga, tendrá una baja consistencia de sucesión de eventos. En otras palabras, cuando esté la sonaja, el infante oirá más veces la palabra "sonaja" que cualquier otra. Cuando está ante una manzana, el infante oirá más frecuentemente la palabra "manzana".

El ejemplo empleado por Ribes y López (1985) describe el caso del condicionamiento clásico empleado por I. Pavlov en el que uno de los OE (Ey) se llega a presentar antes que otro (Ex) y esta sucesión - Ey y luego Ex - siempre es la misma a fin de lograr el condicionamiento. En nuestro ejemplo, es posible que el infante vea (Rx) la sonaja (Ex) antes de que el adulto diga la palabra "sonaja" (Ey) o que ocurra de manera diferente en términos temporales ya que el adulto puede decir la palabra (Ex) antes de que el infante vea (Ry) la sonaja (Ey). Esto no representa ningún problema teórico ya que Pavlov planteó el apareamiento de dos estímulos como condición para lograr el condicionamiento y por ello siempre empleó estímulos intensos (Ex) a los que llamó incondicionales, para provocar una respuesta (Rx) inequívoca y manifiesta, a la que nominó incondicional. Por otro lado, utilizó estímulos "suaves", como un sonido (Ey), que no provocaban una respuesta notable pero sí provocaban la respuesta auditiva (Ry). Como puede considerarse, se mantiene el planteamiento teórico que se diagrama en la Figura 5.

Figura 5

El planteamiento central es que, en un momento dado, ante la presentación reiterada de la secuencia de estos dos eventos, el Ey puede provocar la Rx, sin que esté presente el Ex lo que se indica mediante la flecha puntuada. Obviamente, la respuesta ante Ey no es igual a la respuesta que se obtiene ante Rx. Sin embargo, la nueva respuesta tiene la característica de ser Rxy.

En condiciones normales, ningún infante, llora, saliva, brinca, o responde muscularmente de manera enérgica cuando ve una sonaja, ni tampoco lo hace cuando el adulto dice la palabra "sonaja". En tanto que los dos estímulos no provocan respuestas intensas, como las estudiadas por Pavlov, cualquiera de los dos OE (Ex sonaja ó Ey palabra) puede ocurrir en primer lugar. Lo importante es que la respuesta que se forma en el infante da como resultado una respuesta integrada, esto es Rxy, o si ocurre, Ryx. La diferencia en la notación sólo pretende indicar cuál fue el estímulo que se presentó, esto es, x ó y, respectivamente y cuál fue el que no ocurrió y ó x, respectivamente.

Subcaso: Configuración

El tercer subcaso corresponde a la configuración. Se ilustrará este subcaso mediante el siguiente ejemplo. Imagine que Crisipo ve una fotografía de alguien que es terriblemente gordo pero cuyo nombre desconoce y posiblemente haga cierto tipo de relaciones basadas en su aspecto físico. En otra ocasión, Crisipo oye hablar de una persona que es muy hábil en materia económico-empresarial y ante esto, hace también algún tipo de relaciones basadas en la habilidad que se le dijo, tenía esa persona a quien no conoce personalmente ni ha visto una fotografía de la misma. Hasta este punto, es poco probable que se relacionen las dos situaciones anteriores: persona obesa y habilidad empresarial.

En algún momento posterior, alguien le dice a Crisipo que se trata de la misma persona: el obeso es muy hábil empresarialmente. Esto puede dar pie a lo que, a partir de ese momento, se pueda considerar ante personas obesas o que se modifique la respuesta usual ante una persona que es hábil financieramente. Este es un ejemplo de configuración ya que elementos aislados (la foto de la persona obesa, alguien habla de la habilidad empresarial de una persona), independientes y que producen respuestas independientes (la reacción de Crisipo al ver la foto y al oír hablar de una persona hábil), se conjugan en un momento dado y ahora se responde de manera integrada a un sólo OE (persona obesa que es hábil empresarialmente), cuando antes se respondía de manera independiente a ambos OE.

La configuración también puede ocurrir de manera inversa cuando los elementos que integran un OE complejo se presentan en un momento dado, de manera aislada. Por ejemplo, si se ve a un cronista de deportes que entre otras características tiene una voz grave (OE complejo), cuando se oye a otra persona que no es locutor pero que tiene un tono de voz semejante (elemento del OE complejo), se le puede relacionar con el cronista. En este caso, se presenta en forma aislada una característica del OE original, esto es, el cronista.

En muchas situaciones este caso de configuración puede explicar el comportamiento de personas que actúan ante una situación porque "creyeron que era otra". Por ejemplo, pedir una hamburguesa en lugar de una torta a partir de ver el jitomate, llamar a alguien con el nombre de otra persona dado que usan el mismo tipo de anteojos, llevarse a la boca el encendedor que se tiene entre los dedos en lugar del cigarro, llamarle a alguien José Luís en lugar de Jorge Luís en tanto comparten un mismo nombre, dar una manotazo a una pasa como si fuera una mosca, agacharse dentro del carro cuando se golpea la rama de un árbol, soplarle al pinole cuando antes la persona se quemó con atole, suponer que alguien tiene SIDA porque es homosexual, entre muchas otras.

Si bien los ejemplos anteriores pueden dar la impresión de que este subcaso de la configuración se refiere a actos "equivocados", no es así ya que el subcaso se define como la respuesta que se da a un elemento de un OE complejo y puede ocurrir en otras circunstancias "acertadas". Algunos ejemplos pueden ser: el poder decir el nombre de algo o alguien que no se recordaba, cuando alguien más le dice "acuérdate que empezaba con t"; decir que ahí viene la amiga que se está esperando sólo a partir de escuchar el ruido de su carro; ente muchos otros.

La formación de los OE complejos puede considerarse mediante el siguiente ejemplo compuesto por dos secuencias de eventos. En una de ellas, la mamá de Juníspero toca la puerta (Ez) antes de entrar al cuarto de su hijo. Una vez que lo hace, inmediatamente dice el nombre de su hijo (Ey). De esta forma, la secuencia de los eventos que ocurren se ilustran en la Figura 6.

Figura 6

Así, la respuesta a Ey (nombre) puede llegar a convertirse en la respuesta integrada Rzy.
La otra secuencia de eventos puede ocurrir si la mamá, que está a punto de darle de comer a Juníspero, le dice su nombre (Ey) y pone el alimento dentro de su boca (Ex). La secuencia se presente en la Figura 7.

Figura 7

Si se repiten las dos secuencias anteriores, ocasionalmente se podrá obtener la salivación (Rx) ante el toquido sobre la puerta (Ez). Pero en realidad, esta respuesta no es Rx, más bien es Rzyx, además debe notarse que Ez nunca ha estado en contacto con Ex. Este caso, en la literatura pavloviana es definido como precondicionamiento y constituye un ejemplo de configuración de la función que se expondrá más adelante (suplementaria).


Siguiendo nuestro ejemplo de Juníspero, éste se representaría de manera completa de la forma que se presenta en la Figura 8.



Figura 8

En el ejemplo se describió que se forman dos relaciones independientes: el toquido (Ez) y el nombre (Ey) y por otro lado, el nombre (Ey) y el alimento (Ex). El hecho de que la madre diga el nombre de su hijo (Ey) antes de poner el alimento (Ex) en la boca de éste, permite la formación de la respuesta Rzyx que puede llegar a ocurrir sólo ante la presencia de uno de los elementos. Este caso se presenta en la Figura 9.

Figura 9

Es obvio que en estos dos casos, la salivación (Rx) no será estrictamente la misma respuesta que cuando se presenta el alimento (Ex). De igual forma, una vez formada la respuesta Rzyx, la respuesta de audición producida por el toquido (Rz) o por su nombre (Ry) no será igual si no se presenta el estímulo correspondiente. Para más de uno esto puede resultar confuso o simplemente descabellado. ¿Cómo se puede responder auditivamente, si no ocurre el toquido, no se dice su nombre o ambos? Para argumentar esto, se sigue la misma explicación que se da en el caso de la salivación, que efectivamente ocurre, ante la ausencia del alimento en la boca. En el caso de la salivación, la respuesta puede observarse pero en el caso de la audición, ¿Cómo se demuestra su existencia? Para esto, considérese un caso que les ha ocurrido a muchas personas al oír una nueva canción pero no se sabe quién canta. Este caso se puede representar así:



En ocasión posterior, cuando se vuelve a escuchar la canción, ahora se le pregunta al acompañante quién canta y aquél dice el nombre del intérprete, quien resulta tener un nombre extranjero y desconocido. En este caso:

La tercer vez que se oiga la canción, la respuesta de oír la canción será Rzy, aun cuando la persona no pueda pronunciar el nombre del cantante, como posiblemente le ocurre a Juníspero si todavía no es capaz de hablar. Un caso similar ocurre cuando Nayla está platicando de alguien pero dice que no puede recordar su nombre e incluso dice que "lo tiene en la punta de la lengua". Supóngase que Nayla está hablando de una persona a la que realmente vio (Rx) y alguna vez, oyó (Rz) que alguien decía su nombre (Ez). Cuando Nayla habla de esa persona, cuyo nombre ahora no puede decir, lo que dice forma parte de su experiencia de haberla visto y oído su nombre (Rzx). Es importante hacer notar que este aspecto tiene relación con lo que se conoce como historia reactiva (ver p. ).

Como posiblemente se ha apreciado en los párrafos anteriores, este tipo de interacción no sólo ocurre en niños pequeños, sino que existe en las actividades cotidianas de personas de toda edad. Para identificarlas sólo es necesario considerar la formación de nuevas respuestas ante dos o más estímulos diferentes que ocurren en una secuencia temporal corta y que pueden generarse de manera totalmente independiente. Por ejemplo, una persona recorre vías distintas ya sea para ir a su escuela y al trabajo. Cada una de ellas está relacionada a un lugar diferente: Ez escuela, Ey trabajo.

Desde el momento en que la persona se dice a sí misma que va a ir a la escuela, hasta el momento en que llega a tal lugar, ocurren numerosas actividades que sería muy largo, complicado y arbitrario enumerar. De manera simplificada, se puede considerar que las circunstancias entre Ez-Rz  –y-  Ey-Ry, son semejantes si consideramos que representan el momento inicial (E) y la respuesta final de llegar a un lugar específico. Así, la persona puede responder a dichas relaciones, generadas de manera independiente. Esto es, cuando la persona va al trabajo es una actividad independiente de ir a la escuela y viceversa ya que incluso, según el ejemplo descrito, son rumbos diferentes. Ahora, suponga que Antoliano tiene tales experiencias y acompaña a un amigo a casa de otra amiga, desconociendo dónde vive. Pero en el camino, Antoliano reconoce que parte de la ruta la comparte, por ejemplo, con el trayecto que usa para ir a la escuela. En un momento posterior, cuando Antoliano quiera regresar a esa misma casa cuya ubicación desconocía, la respuesta será un caso de interacción contextual de configuración pues relaciona estímulos formados en relaciones independientes, generando una nueva relación con algunos elementos de esas relaciones, y agregando nuevos elementos que forman parte de la ruta hacia la casa de su amiga.
Ribes y López (1985) argumentan que

Este caso agrupa aquellas situaciones en donde lo que es contextualizado no es un segmento específico de estimulación, sino una relación entre dos [o más] estímulos que se encuentran en diferentes relaciones de condicionalidad respecto a Ex. La característica fundamental de esta estructura psicológica consiste en que los diversos segmentos de estímulo son integrados dentro de una totalidad funcional, de tal manera que el organismo responde a uno de los elementos, no de manera aislada o independiente, sino de acuerdo a la totalidad de estimulación a la que pertenecen

(p. 121).

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