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Los reforzadores positivos no son premios

mujer manejando dineroExplicaré brevemente el error de considerar a los reforzadores positivos como “premios”. A menudo se señala incorrectamente que el reforzamiento positivo es la presentación de un reforzador agradable (premio).

Realmente hay que decir que el reforzamiento positivo ocurre cuando se incrementa la probabilidad de que se dé una respuesta. Es decir, se trata más bien de un evento puntual. Explico en lenguaje más sencillo las diferencias: Un reforzador “agradable” o “positivo” no es otra cosa que el nombre que le damos a aquello que aumenta la probabilidad de que una conducta se produzca.

Es decir, el dar un caramelo a un niño no convierte a este caramelo en un reforzador de una determinada conducta. Más bien, si la conducta se ha incrementado al dar un “caramelo”, es entonces cuando podemos decir que este caramelo es un reforzador positivo de la conducta concreta. ¿Qué importancia tiene esto? Mucha si consideramos que el caramelo o el “premio” puede no ser tales premios.

Es decir, si eso que llamamos “premio” no incrementa la conducta, no podemos hablar de reforzador ni de premio ni de reforzamiento positivo. Para que se entienda mejor: un caramelo de fresa puede ser un objeto que el niño aborrece y por lo tanto no es un reforzador efectivo. Corresponde a los profesionales y a los padres encontrar aquellos elementos que sí son reforzadores efectivos o que pueden ser potencialmente efectivos a la hora de conseguir ciertas conductas.

Resumiendo: -Reforzamiento positivo: es un proceso o un evento en el cual se incrementa una conducta concreta que va seguida de determinadas consecuencias. Reforzamiento positivo NO es entonces la “presentación” de un reforzador “agradable”. -Reforzador: sí es la presentación de una consecuencia que aumenta la aparición de una conducta. Como tal consecuencia, siempre ha de ser presentada después de que la conducta se ha producido.

Existen muchos más aspectos a considerar a la hora de presentar un reforzador: -Control de disposicionales (por ejemplo, un niño que está hasta arriba de comida, un trozo de chocolate puede no ser el reforzador efectivo que ha sido en otra situación). Un niño que está cansado, un receso puede pasar a ser más conveniente que la presentación del reforzador.

Relacionado con esto, fenómenos de saciación y cantidad de reforzador: reforzadores efectivos pueden llegar a producir esta saciación. -La presentación del reforzador ha de ser inmediata a la aparición de la conducta objetivo. -Suele ser necesario presentar en un comienzo el reforzador siempre que se ha producido la conducta objetivo para después ir presentando el reforzador más variablemente.

Acabando: Hay muchos más aspectos a tener en cuenta y dependen de la situación concreta tal como se entrevee de lo dicho. Lo que sí ha de quedar claro, es que si las conductas no se incrementan, debemos repensarnos si se están produciendo alguno de los fenómenos anteriores u otros que no han sido tenidos en cuenta: Recordad la definición “el reforzador incrementa la aparición de la conducta” y si esto no es así, no estamos ante un “reforzamiento positivo”.

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Dr. Radut | story